La riqueza cromática de las baldosas de imitación miel se caracteriza por su versatilidad estética y su capacidad para hacer más hermosos los revestimientos residenciales y comerciales. Estas superficies reproducen con extraordinaria fidelidad, empleando tecnologías avanzadas, el veteado, los nudos y las delicadas variaciones de tonos del roble y otras maderas valiosas, al tiempo que conservan unas características superiores de resistencia al desgaste, a la humedad y a las manchas, sin requerir el complejo mantenimiento del roble natural.
La imitación miel en los revestimientos de gres porcelánico crea un equilibrio perfecto entre elegancia clásica y funcionalidad contemporánea, ideal para quienes desean la autenticidad estética del material natural, sin renunciar a las ventajas prácticas de la cerámica de alta calidad.